La Fiscalía de Lugo pide casi 9 años de prisión para un hombre por maltrato familiarEtiquetas: malos tratos, Lugo, tribunales
11/01/2011 - Miguel Olarte / El Progreso (Lugo)
La Fiscalía solicitó ayer un total de ocho años y once meses de prisión para un hombre al que considera autor de un delito de violencia habitual hacia su esposa, en concurso con otros delitos de lesiones, maltrato familiar, vejaciones y amenazas. La acusación particular, que ejerció la propia mujer, elevó su petición de pena hasta los diez años y tres meses, mientras que la defensa pidió la libre absolución.
El juicio, que se celebró ayer en el Penal número 1, fue el terrible retrato de un drama familiar y de las destructivas consecuencias de la violencia de género en todo el entorno de la familia. De hecho, llegó a darse la paradoja de que como testigos en defensa del acusado fueron llamados el padre y un primo de la propia denunciante y supuesta víctima.
Ésta es una mujer natural de Meira, aunque, según relato, los malos tratos fueron constantes desde que formó pareja con el acusado en Madrid y continuaron durante los seis años de matrimonio, posteriormente en Taboada y, ya en la última época, en Meira.
El testimonio de la denunciante, prestado entre lágrimas, fue la descripción de un auténtico infierno en el que primero los insultos y luego los golpes y las amenazas eran el pan de cada día. Sin embargo, reconoció, no fue capaz de denunciarlo hasta que vio su vida realmente en peligro, después de varios episodios en los que recibió amenazas, a veces con un cuchillo, de que moriría ella o su familia. «Me decía que si se lo contaba a alguien me haría trocitos, los tiraría a un pozo y él ya estaría fuera del país antes de que me encontrasen», relató.
El acusado, D.I.O.C., es de nacionalidad rumana y llegó a la sala del juicio procedente de la prisión. Durante su declaración negó la mayor parte de las acusaciones, aunque sí reconoció dos episodios de violencia que ya habían prescrito, y achacó el relato de su ex pareja a que ésta quería quitárselo de encima porque mantenía una relación con otro hombre. También hubo emoción y lágrimas por parte del supuesto agresor, aunque éstas llegaron cuando pudo saludar y abrazar tras sus respectivas declaraciones a los dos testigos que aportó la defensa: un primo carnal de su ex esposa y el propio padre de ésta. Ambos reconocieron ante el tribunal que el acusado tenía un carácter violento y que era agresivo, pero coincidieron en que no merecía lo que estaba pasando «porque es muy trabajador» e incluso «buena persona».
El primo llegó a admitir que había presenciado en varias ocasiones como insultaba a la mujer con palabras como «puta», pero insistió en que reaccionaba así «porque ella lo provocaba porque era celosa».
Tras la vista oral, la Fiscalía modificó sus conclusiones para pedir incluso una mayor pena, si bien reconoció que algunos de los seis delitos de maltrato familiar estaban prescritos. Pese a todo, solicitó en total ocho años y once meses de prisión, además de otras medidas, como el alejamiento. La acusación particular mantuvo su petición de diez años y tres meses.
La defensa, por su parte, incidió en que el testimonio de la mujer no era suficiente para desvirtuar la presunción de inocencia de su cliente.
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